Cosméticos y Medicamentos  
   
En absoluto es lo mismo un cosmético que un medicamento, aunque un producto puede ser ambos. La diferencia puede llegar a ser importante en aquellos que prometen rejuvenecimiento de la piel o hacen extrañas promesas basadas en el ADN: un cosmético mejora la apariencia sin alterar la estructura o funciones del cuerpo; un medicamento sí tiene este efecto, y por tanto tiene principios activos de los que carece un cosmético que no sea también medicamento.

La diferencia se ve en la etiqueta: si hay un principio activo, que tiene que aparecer especificado antes que los demás ingredientes, es un medicamento; si es un cosmético no hay principio activo y el orden de aparición de los ingredientes es simplemente de mayor a menor porcentaje, por lo que en la inmensa mayoría de los casos el primer ingrediente especificado es el agua.

Cuando un cosmético promete la eliminación de las arrugas, lo cual es una alteración de la estructura del cuerpo, ha de contener un principio activo. En caso contrario se trata de de publicidad engañosa y en realidad el efecto es disimular las arrugas. Productos que son tanto cosméticos como medicamentos son los champúes anticaspa, los antitranspirantes, los desodorantes o los enjuagues antisépticos bucales.

En los cosméticos se utilizan muchos términos equívocos: cuando la etiqueta dice que los ingredientes son naturales quiere decir que han sido extraídos de plantas o animales, es decir, que no han sido sintetizados, pero no hay ninguna razón pra pensar que las moléculas sintéticas sean menos eficaces o saludables que las no sintéticas, y el anuncio en realidad lo que hace es aprovecharse de la asociación de la palabra natural con conceptos como pureza, limpieza y, por ejemplo, ausencia de reacciones alérgicas (cuando es evidente que las sustancias naturales producen alergias, por ejemplo, el pólen).

Además, no hay garantía algunas, porque no está legislado, de que las plantas usadas en determinado cosmético no hayan sido tratadas con fertilizantes químicos o pesticidas. Hipoalergénico implica que tiene menos posibilidades de causar alergia, pero no garantiza que no vaya a producir una reacción alérgica (en cuyo caso se llamaría analergénico). Por otro lado, quien asegura que esto es cierto es el propio fabricante, en cuya buena voluntad confía el comprador, y la definición exacta de hipoalergénico aún está pendiente.

Cuando se dice que no ha sido testado en animales, implica qeu para la fabricación de ese cosmético en concreto se han utilizado componentes que fueron en su tiempo experimentados en animales y desde entonces no se ha considerado necesario realizar más pruebas: han unido esos componentes y los han probado, no en animales, sino en personas. La expresión precisa sería "no probado de nuevo en animales", pero prácticamente todos los componentes de los productos cosméticos han sido probados alguna vez en animales.

Si en la etiqueta coinciden las expresiones "clínicamente probado" o "científicamente probado", junto a no testado en animales, el comprador puede preguntarse dónde y cómo ha sido probado. Los cosméticos no están libres de contener microorganismos como hongos o bacterias, tanto en el preimer uso como en sucesivos, que en algunos casos pueden causar serias infecciones en los ojos o la piel. Los cosméticos compartidos son buenos transmisores de infecciones y enfermedades. Los agentes preservadores que contienen acaban con las nuevas bacterias en unas 24 horas, pero precisamente esos agentes son los segundos causantes de reacciones alérgicas.